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La mitad de los españoles sufre dolor de pies

Elegir un zapato demasiado estrecho o con mucho tacón puede dar lugar a lesiones irreversibles. Cuando los tacones son muy altos, desplazan el cuerpo hacia delante y concentran la tensión sobre los dedos, el empeine y el metatarso, lo que origina hinchazón y dolor. Si a esto le sumamos llevar una vida sedentaria, tener sobrepeso y utilizar un calzado inadecuado durante la jornada laboral, el resultado puede ser catastrófico.

De hecho, el incremento del sobrepeso y la obesidad entre la población están provocando un aumento del dolor de pies y de disfuncionalidad, según un estudio publicado en el último número de la revista Arthritis Care Research. El análisis, realizado a sujetos de entre 25 y 62 años, detectó que el 55 % sufría dolor de pies.

Según se explicó en el último Congreso Nacional de Podología, celebrado el mes pasado en Valencia, más de la mitad de los adultos españoles sufre dolor de pies. Por ello, es importante insistir en la necesidad de elegir el calzado adecuado a nuestra morfología y a la actividad que desarrollamos. No es lo mismo calzarse para hacer deporte, que para trabajar en un restaurante o en una pista forestal. En cuanto al diagnóstico y al tratamiento, la tecnología ha permitido grandes avances. Por ejemplo, ya existen máquinas que crean huellas digitales de los pies para hacer plantillas personalizadas según la dolencia del paciente.

En el caso de los niños, elegir un buen calzado es vital para prevenir futuras lesiones. Por eso es recomendable realizar un estudio completo del pie de los pequeños entre los 3 y los 4 años.

Más información: Noticias Médicas.es

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Consejos para elegir un calzado confortable

Guía

El 15% de los accidentes laborales que causan baja afectan a los pies. Por ello, es imprescindible que cada actividad profesional utilice un calzado en función de sus necesidades específicas. Este simple trámite puede prevenir la aparición de patologías graves y, por consiguiente, mejorar el rendimiento laboral.

El calzado laboral debe contemplar tres aspectos básicos: las características morfológicas de su portador, los factores ambientales y entorno laboral, y el tipo de actividad que se realiza.

La Guía de Recomendaciones para la Selección del Calzado Laboral Ergonómico, editada por el Centro Tecnológico del Calzado de La Rioja (CTCR) y el Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV), ofrece una serie de consejos para elegir un calzado confortable. Estos son algunos:

 

  • El calzado no debe oprimir el pie. La horma debe ser generosa y el sistema de cierre permitir una cierta variación en el ajuste, de manera que se adapte tanto al cambio de forma y volumen del pie a lo largo de la jornada laboral como a los distintos tipos de pies cuando se adquiera el mismo modelo para distintos usuarios. Se recomienda una puntera redondeada que permita que todos los dedos se alojen cómodamente en su interior.
  • El calzado debe adaptarse a los movimientos del pie de forma que sean eficientes y el pie se encuentre protegido. El calzado no debe entorpecer los movimientos del pie, debe ser ligero, flexible y estable. Conviene comprobar que el calzado no se clava en el empeine al flexionarlo y que la línea de flexión del calzado coincide con la de la articulación del pie. Cuando el calzado incorpore elementos de protección intente que éstos, protegiendo el pie, se adapten a sus movimientos sin causar molestias.
  • El zapato debe proporcionar suficiente agarre para evitar caídas y permitir avanzar eficazmente. Los tacos y las ranuras mejoran el agarre. Trate de evitar las suelas lisas o sin dibujo. Si el piso es de cuero debe incorporar inserciones de goma en el antepié y en el talón.
  • El calzado debe proporcionar protección térmica. El corte debe ser transpirable para evitar una sudoración excesiva en ambientes cálidos y aislante térmico en ambientes fríos. La suela debe aislar térmicamente al pie del terreno, evitando la transmisión de calor en verano y de frío en invierno.
  • Una buena plantilla puede mejorar considerablemente el confort del calzado. Debe ser blanda y con cierto espesor para proporcionar una buena distribución de presiones en la planta del pie y evitar la aparición de zonas sobrecargadas. Además de transpirable conviene que sea absorbente para evitar la acumulación de humedad en el interior del calzado.