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Los camareros y el cuidado de los pies

El talón de Aquiles de los camareros son sus pies. Las interminables horas que pasan de pie acaban pasando factura. Por ello es importantísimo no descuidar esta parte a menudo tan olvidada del cuerpo.
Además de empezar por un buen calzado (échale un ojo a la web de calzado de hostelería de Robusta), también es recomendable seguir unos simples cuidados diarios. La autora Erika Dillman en “El libro del cuidado de los pies”, te ofrece soluciones muy prácticas para los problemas más frecuentes, como ampollas, pies cansados, callos, exceso de sudor, etcétera. Por ejemplo:

Imagen: mipagina.1001 consejos.com

1. Para las ampollas: “En un barreño de agua fría, eche 5 gotas de aceite de geranio y dos bandejas de hielo. Deje los pies en el agua durante 15 ó 20 minutos”. Otra opción es meterlos en té frío durante al menos 30 minutos o en agua templada a la que se haya añadido sal de higuera. Un remedio que garantiza el alivio al final de la jornada.

2. Para durezas y callos: “Deben reblandecerse con agua templada, dos cucharadas soperas de bicarbonato, dos de aceite de oliva y cinco gotas de aceite de camomila y dejar los pies en el agua durante 15 ó 20 minutos. Luego rebaje las durezas y los callos con piedra pómez y aplique una loción hidratante sobre la zona afectada”.

 
3. Para la hinchazón: “Al final del día túmbese y coloque los pies en alto durante 15 ó 20 minutos. Dos o tres cojines bajo los pies le servirán” (para volver a sentirse vivo).

 
Según advierte la autora, las personas con diabetes o problemas circulatorios deben consultar con su médico antes de aplicar estos u otros tratamientos.


Protege tus pies en la cocina y el comedor

Aunque parezca que no, son muchos los riesgos que conlleva trabajar en un restaurante.

Algunos de los motivos por los que hay que utilizar un calzado adecuado en la cocina y en el comedor son los siguientes:

  •  Los utensilios caen atraídos por la fuerza de la gravedad, lo que hará que nuestro pie sea objetivo de cuchillazos, cacerolazos u otros agentes malévolos. Un calzado con puntera de protección en los dedos, resistente a impactos, proporcionará una mayor seguridad.
  •  Una mancha de aceite o grasa, suelos mojados o restos de comida pueden hacer que resbales fácilmente pegándote un gran “talegazo”. Para tener mayor estabilidad es recomendable calzado con suela antideslizante , confortable y ligero, con zonas para evitar resbalamientos y evacuar líquidos.
  •  Las cocinas son espacios húmedos con un gran número de aparatos eléctricos y utensilios metálicos por lo que la amenaza de una descarga eléctrica se acentúa en la cocina. La solución es el uso de calzado antiestático.
  •  Los contagios de agentes biológicos en la cocina no son muy comunes pero hay que prevenirlos. La posibilidad de lavar tu calzado y el uso de tejidos y pieles antibactericidas te proporcionarán un óptima protección ante gérmenes y bacterias.
  •  Uno de los accidentes más comunes en la cocina es la salpicadura de aceite o algún otro líquido caliente. La solución que proponemos para proteger tus pies es la utilización de calzado hidrófugo y transpirable con pieles que repelen la penetración de líquidos
  •  Además, ser cocinero o camarero supone estar muchas horas de pie. Para evitar la fatiga, dolores musculares o la aparición de varices es conveniente utilizar calzado confortable con forma ergonómica, con ausencia de humedad y capacidad de transpiración.

En Robusta hemos estudiado mucho los riesgos asociados a este sector y la forma de eliminarlos o minimizarlos, diseñando un calzado que se ajuste a las necesidades de cocineros y camareros.

En el siguiente enlace podrás ver nuestro catálogo dirigido al sector de la hostelería y la restauración que tiene en cuenta todo lo anteriormente mencionado.
www.cateringfootwear.com