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Primeros auxilios ante las fracturas en pies y piernas

Quienes nos dedicamos a la fabricación de equipos de protección sabemos que toda prevención es poca. Aún con todo, los accidentes ocurren. Un descuido en el uso de los EPIs o de las normas de seguridad puede provocar un accidente. Por eso, el empresario debe garantizar que los trabajadores reciben la formación necesaria para ser capaces de actuar en caso de emergencia.

Las fracturas de tobillos o dedos del pie son, lamentablemente, muy frecuentes debido a caídas, tropiezos o resbalones. Portar un adecuado calzado de seguridad eliminaría una gran parte de estos accidentes, pero si ocurren hay que seguir unos consejos básicos de primeros auxilios mientras esperamos la asistencia sanitaria profesional. Los síntomas de una fractura son impotencia funcional, dolor, chasquido o crepitación, hinchazón-tumefacción y amoratamiento de la zona.

Qué hacer en caso de una fractura de pierna:

• Si sospecha que se ha producido una fractura en la pierna, tienda a la víctima con ambas piernas estiradas. Coloque una almohada entre los muslos, rodillas y tobillos; ate las rodillas con una venda, de preferencia ancha y ate otra estrecha entorno a los pies.

• Cuando sospeche una fractura de pie o dedos de los pies, quítele el calzado a la víctima. Eleve el pie lesionado. Coloque una tabla o un periódico doblado con una tela como almohadilla.

• Ate una venda estrecha en torno al pie en forma de 8 para fijar la tabla. Si solo se ha fracturado uno o dos dedos, puede emplear como tablilla otro dedo no lesionado. Coloque una almohadita entre los dedos y con otra estrecha una el dedo sano con el lesionado.

Para inmovilizar la zona puede improvisar con bastones, ramas de árboles, tablillas, revistas, etcétera sujetas con vendas, tiras de sábana, cintas, pañuelos, cuerda, cinturones…

Por último, es importante:

  • NO mover a la persona a menos que el hueso roto esté completamente estable.
  • NO mover a una persona con lesión en la cadera, pelvis o muslos, a menos que sea absolutamente necesario. Si tiene que moverla, arrástrela hasta un lugar seguro tomándola de la ropa (por los hombros de la camisa, el cinturón o los pantalones).
  • NO mover a una persona que tenga una posible lesión en la columna vertebral.
  • NO intente enderezar un hueso ni una articulación deformados ni cambiar su posición, a menos que la circulación parezca afectada.
  • NO trate de reubicar una posible lesión de la columna.
  • NO pruebe la capacidad de un hueso para moverse.

Imagen: Google 

 

 

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Cuida tus pies

El refranero popular echa mano de ellos muy a menudo “hay que andar con pies de plomo”, “ha caído rendido a sus pies”, “hijo, tienes que poner los pies en la tierra”… Y aún así, nuestros pies continúan siendo una de las partes más olvidadas del cuerpo. Desde que nacemos hasta que morimos, caminamos alrededor de 60.000 kilómetros, ¡hay quienes cambian el coche con muchos menos!

Por ello, además de elegir el calzado que mejor se adapte a su morfología, también es necesario mantener un cuidado e higiene diarios.

Si practicas estos sencillos consejos, seguro que te evitarás más de un disgusto:

  1. Lávate los pies a diario: en la ducha o fuera de ella, es importante lavarte bien los pies para evitar las infecciones. Asegúrate de lavar los tobillos, plantas, uñas y espacios entre los dedos. Tómate tu tiempo.
  2. Sécatelos bien después de lavarlos: sobre todo los espacios entre los dedos, ya que el exceso de humedad y el calor favorecen la proliferación de hongos y bacterias.
  3. Aplica con regularidad un desodorante de pies. De este modo evitarás una sudoración excesiva.
  4. Mantén la piel bien hidratada. Sobre todo en la zona del talón, que es la parte que más tiende a agrietarse y, por ello, la que más hidratación necesita.
  5. Utiliza medias o calcetines de tejidos naturales como el algodón y evita las fibras sintéticas.
  6. Córtate las uñas con forma recta-cuadrada. Es aconsejable limpiarlas cada vez que las cortes.
  7. No compartas tu cortauñas. Sobre todo en el caso de posibles patologías ungueales, ya que podrías transmitir la enfermedad.
  8. Utiliza un calzado cómodo, flexible, y de anchura adecuada a tus pies, con materiales naturales y huye de los tacones demasiado altos (4 cm. como máximo).
  9. No camines descalzo por las duchas públicas. Ponte zapatillas adecuadas o chanclas de goma.
  10. Si llevas un tratamiento ortopodológico (plantillas de silicona, prótesis o soportes plantares), revísalo con frecuencia. Los materiales se desgastan y pierden su utilidad.

Fuente:

http://www.unitatdelpeu.com


Los camareros y el cuidado de los pies

El talón de Aquiles de los camareros son sus pies. Las interminables horas que pasan de pie acaban pasando factura. Por ello es importantísimo no descuidar esta parte a menudo tan olvidada del cuerpo.
Además de empezar por un buen calzado (échale un ojo a la web de calzado de hostelería de Robusta), también es recomendable seguir unos simples cuidados diarios. La autora Erika Dillman en “El libro del cuidado de los pies”, te ofrece soluciones muy prácticas para los problemas más frecuentes, como ampollas, pies cansados, callos, exceso de sudor, etcétera. Por ejemplo:

Imagen: mipagina.1001 consejos.com

1. Para las ampollas: “En un barreño de agua fría, eche 5 gotas de aceite de geranio y dos bandejas de hielo. Deje los pies en el agua durante 15 ó 20 minutos”. Otra opción es meterlos en té frío durante al menos 30 minutos o en agua templada a la que se haya añadido sal de higuera. Un remedio que garantiza el alivio al final de la jornada.

2. Para durezas y callos: “Deben reblandecerse con agua templada, dos cucharadas soperas de bicarbonato, dos de aceite de oliva y cinco gotas de aceite de camomila y dejar los pies en el agua durante 15 ó 20 minutos. Luego rebaje las durezas y los callos con piedra pómez y aplique una loción hidratante sobre la zona afectada”.

 
3. Para la hinchazón: “Al final del día túmbese y coloque los pies en alto durante 15 ó 20 minutos. Dos o tres cojines bajo los pies le servirán” (para volver a sentirse vivo).

 
Según advierte la autora, las personas con diabetes o problemas circulatorios deben consultar con su médico antes de aplicar estos u otros tratamientos.